La importancia de la salud mental

Según la Federación Mundial para la Salud Mental, la salud mental tiene que ver con: Cómo nos sentimos con nosotros mismos, Cómo nos sentimos con los demás y en qué forma respondemos a las demandas de la vida. No existe una línea divisoria que separe con precisión a la persona mentalmente sana de la que no lo está. En verdad, existe toda una gama de grados de salud mental y no hay una característica singular que pueda tomarse aisladamente como evidencia de que se la posee. Entre las características de las personas mentalmente sanas se encuentran las siguientes:

  • No están abrumadas por sus propias emociones (rabia, temores, amor, celos, sentimientos de culpa o preocupaciones).
  • Pueden aceptar sin alterarse las decepciones de la vida.
  • Tienen una actitud tolerante, despreocupada, respecto a la propia persona y a los demás y son capaces de reírse de sí mismas.
  • Ni subestiman ni sobrevaloran sus habilidades.
  • Se respetan a sí mismas.
  • Se sienten capaces de enfrentar la mayoría de las situaciones.
  • Consiguen placer de las cosas simples de la vida cotidiana.
  • Son capaces de amar y tener en consideración los intereses de los demás.
  • Sus relaciones personales son satisfactorias y duraderas.
  • Les gusta confiar en los demás y sentir que los otros confían en ellos.
  • Respetan las múltiples diferencias que encuentran en la gente.
  • No se aprovechan de los demás ni dejan que se les utilice.
  • Se sienten parte de un grupo.
  • Se consideran implicados en los avatares que afectan a la sociedad.
  • Enfrentan sus problemas a medida que se van presentando.
  • Aceptan sus responsabilidades.
  • Modifican su ambiente cuando esto es posible y se ajustan a él cuando es necesario.
  • Planifican para el futuro, al que enfrentan sin temor.
  • Tienen la mente abierta a nuevas experiencias e ideas.
  • Hacen uso de sus dotes y aptitudes.
  • Se fijan sus metas ajustándose a la realidad.
  • Son capaces de tomar sus propias decisiones.
  • Consiguen satisfacción en poner su mejor esfuerzo en lo que hacen.

Según Johnson (2000) la salud mental supone un dominio de las áreas de la vida relacionadas con el amor, el trabajo, el juego e incluso con la felicidad. Entre los componentes de la salud mental se encuentran los siguientes: El Autodominio, la Orientación del Crecimiento, la Tolerancia de la Incertidumbre, el Autoestima, el Dominio del Entorno, la Orientación a la Realidad y el Tratamiento Individualizado del Estrés.

Si entendemos la salud como “equilibrio”, entre el hombre y su medio, está claro que no es una cuestión estática, permanente, ni definitiva, sino que tiene que ir adecuándose continuamente a las condiciones del medio tanto como a las condiciones internas de las personas, ya que ambas (condiciones externas e internas) son cambiantes permanentemente. No olvidemos, en este sentido, que cada uno de nosotros somos seres únicos, somos individualidades sumergidas, subsumidas en un conjunto, único, por un lado, y común, por otro, de circunstancias vitales. Cada uno de nosotros tenemos una “filosofía de la vida” y tenemos una “forma de ser o estar” en el medio que nos ha tocado vivir.

El “proceso de vivir” del ser humano es muy complejo, es el resultado de múltiples interacciones, de múltiples relaciones consigo mismo y con el mundo circundante; y, por tanto, cualquier intento de definición resulta, necesariamente, simplista. Describir y delimitar los componentes que intervienen en la vida humana no es tarea sencilla, dado que los procesos vivenciales de los actores sociales son tremendamente complejos.

Aspectos de la Salud Mental en América Latina y el Caribe

En Latinoamérica el avance en la atención psiquiátrica ha presentado serias limitaciones y dificultades, debido a esta situación, desde principios de la década de los noventa,  se origina un movimiento denominado  Iniciativa para la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica, al cual se incorporaron, en su momento, la casi totalidad de países de la región. Este inmenso esfuerzo permitió que se celebrara en Caracas, Venezuela, en noviembre de 1990 La Conferencia sobre la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica en América  Latina, en donde de donde surgió la  “Declaración de Caracas”, transcendental documento que marcó la pauta en la región y ha servido en diversos países como base para las acciones y/o legislaciones en materia de Salud Mental.

Existen algunos documentos importantes  que pueden ayudar a los países a impulsar la  reforma de los servicios de salud mental: la Declaración de Caracas, las Resoluciones del  Consejo Directivo de la OPS/OMS (1997 y 2001),  el Informe Mundial de Salud (OMS 2001), y los Principios de Brasilia (OPS 2005).

Las 10 recomendaciones del “Informe  Mundial sobre la Salud” (OMS, 2001) constituyen una guía para la acción, a saber:

  1. Dispensar tratamiento en la Atención Primaria.
  2. Asegurar la disponibilidad de medicamentos psicotrópicos.
  3. Prestar asistencia en la comunidad.
  4. Educar al público.
  5. Involucrar a las comunidades, las familias y los consumidores.
  6. Establecer políticas, programas y legislación  a escala nacional.
  7. Desarrollar los recursos humanos.
  8. Establecer vínculos con otros sectores.
  9. Vigilar la salud mental de las comunidades.
  10. Apoyar nuevas investigaciones.

Adicionalmente, la OMS ha producido un Conjunto de Guías sobre Políticas y Servicios de Salud Mental que se encuentran a total disposición de los interesados y que pueden constituir una importante herramienta práctica de trabajo para aquellos países que desean profundizar en los procesos de reestructuración o fortalecimiento de sus sistemas nacionales de salud mental.

En la Conferencia Regional para la Reforma de los Servicios de Salud Mental (Brasilia, 2005) se destacó que existen experiencias exitosas en algunos países latinoamericanos y caribeños. La Declaración Final de Brasilia menciona  los nuevos desafíos que se han hecho más evidentes en estos  casi dos décadas, nos referimos a cinco grandes temas es decir:

  1. La necesidad de atención de salud mental para los grupos vulnerables, como las poblaciones indígenas y las comunidades afectadas por desastres naturales.
  2. Los trastornos mentales y la problemática psicosocial de la niñez y adolescencia.
  3. La conducta suicida.
  4. Los problemas relacionados con el alcohol y/o abuso de sustancias.
  5. El aumento creciente de las diferentes modalidades de violencia, que exige una participación activa de los servicios de salud mental.

Finalmente con el nuevo milenio se ha marcado también el paso a un nuevo período de la reforma de los servicios de salud mental en la región, en particular en los países del caribe quienes dada su particular relación con el continente han internalizado la necesidad de ir a la par en las políticas comunes planteadas en los foros internacionales.

El Bienestar Personal

Al hablar de la Salud mental es necesario referirse al Bienestar Personal el cual es no es definido de manera explícita en las diversas literaturas que estudian el tema, sino que su acepción se encuentra inmersa en tres grandes categorías es decir,  la primera que resuelta de la valoración en términos positivos que tiene individuo de su propia vida,  la segunda  que incide en la preponderancia de los sentimientos o afectos positivos sobre los negativos y la última que está más cercana a los planteamientos filosófico-religiosos ya que concibe la felicidad como una virtud o gracia divina.

Por otra parte es importante destacar que el Bienestar Personal tienes tres elementos característicos a saber, su Carácter Personal, su Dimensión Global y la Necesaria Inclusión de Medidas Positiva; a su vez los componentes del Bienestar Personal incluyen a los afectos positivos y negativos,  la satisfacción con la vida y los dominios de satisfacción; un ejemplo que indica la acción de los componentes del Bienestar Personal seria: La Alegría (Afecto Positivo), la Culpa y Vergüenza (Afecto Negativo), el Deseo de Cambiar la Vida (Satisfacción con la Vida) y el Trabajo (Dominios de Satisfacción).

También tenemos que las dimensiones del Bienestar Personal vienen dadas por el tiempo de referencia que varía entre lo duradero y lo transitorio en el cual está incluida la felicidad individual, siendo este atravesado por la línea del Tipo de Proceso Cognitivo /Afectivo la cual comparte la Incongruencia y los Afectos Positivos y Negativos, además observamos que las variables que influyen en el bienestar personal consideran las siguientes categorías: salud, variables sociodemográficas, características individuales, variables comportamentales y acontecimientos vitales.

El principal problema para poder estudiar con detalle los modelos explicativos del Bienestar Personal se debe a la incertidumbre acerca de qué variables son las que lo condicionan o favorecen y cuáles son consecuencias del mismo por lo que con la  pretensión de avanzar algo en la comprensión de sus causas, Wilson (1967) propuso dos postulados explicativos: 1) La pronta satisfacción de las necesidades causa la felicidad, mientras que su persistente insatisfacción provoca infelicidad; 2) El grado de realización necesario para producir satisfacción depende del nivel de adaptación o de las aspiraciones, que se ve influido por la experiencia pasada, las comparaciones con los demás, los valores personales y otros factores.

Estos dos postulados se identifican con sendas perspectivas, teorías o modelos explicativos en el área del bienestar personal. El primero de ellos, se corresponde con las teorías denominadas de abajo-arriba (bottom-up) mientras que el segundo, en cambio, se relaciona con la perspectiva teórica arriba-abajo (top-down)

Por último la importancia de los estudios que abordan el tema del bienestar personal es la identificación de cómo el individuo siente o vive su realidad, más allá de si lo que percibe está sustentado en datos duros, el adjetivo personal sugiere lo declarado por el propio entrevistado y no a través de agentes externos como el gobierno, la academia u organismos internacionales, lo cual  hace que dicho estudio de características reales de cada grupo social o población analizada.

La Salud Mental en Situaciones de Desastres

Cuando se presenta  un evento natural no común como por ejemplo un desastre natural, las expresiones y reacciones son frecuentes. Puede ser que algunas de esas sentimientos y/o emociones  nunca se hayan experimentado en las persona, pero estas son diferentes y puede responder de distinta manera en ciertos momentos.

Algunos criterios para determinar que una expresión emocional se está convirtiendo en sintomática son:

  • Prolongación en el tiempo.
  •  Sufrimiento intenso.
  • Complicaciones asociadas (ejemplo, una conducta suicida).
  • Afectación del funcionamiento social y cotidiano de la persona

No obstante algunas de las manifestaciones que pueden observarse en personas adulta son: Nerviosismo o ansiedad, Tristeza y/o llanto, Culpabilidad por haber sobrevivido, Ideas de suicidio, Fatiga, Problemas para dormir o descansar, Confusión para pensar y/o problemas de concentración, Problemas de memoria, Disminución de la higiene personal, Cambio en los hábitos alimenticios, Pérdida de confianza en uno mismo, Recuerdos muy vivos del evento, Culpar a los demás, Frustración, Desorientación en tiempo o lugar, Sentimiento de impotencia, Uso excesivo de alcohol y/o drogas, Problemas en el trabajo y/o familia, Enojo y/o irritabilidad, Inseguridad, Necesidad de estar solo, Crisis de miedo o pánico, Disminución en la resistencia física, Dificultades para retornar al nivel normal de actividad, Sentirse aislado o abandonado, Sentirse frío emocionalmente, Sentirse abrumado, Intensa preocupación por otros, Náuseas, Dolores de pecho o cabeza, Temblores musculares, Dificultad para respirar, Palpitaciones o taquicardia y Aumento de la presión sanguínea.

Algunas recomendaciones útiles para los afectados, sus familiares y amigos

Para los afectados:

  • Buscar compañía y hablar. Compartir sentimientos y pensamientos con otros.
  • Escuchar y ayudar a sus compañeros.
  • Permitirse sentirse mal, deprimido o indiferente.
  • Realizar ejercicios físicos suaves, alternados con relajación.
  • Estructurar el tiempo y mantenerse ocupado.
  • No evadir el dolor o sufrimiento con el uso de drogas o alcohol.
  • Tratar de mantener un itinerario de vida lo más normal posible.
  • Hacer cosas que lo hagan sentir bien, útil y solidario.
  • Tomar pequeñas decisiones cotidianas.
  • Descansar lo suficiente.
  • Intentar, dentro de lo posible, comer bien y regularmente.
  • Saber que los sueños y pensamientos recurrentes acerca del evento traumático son normales y deben ser compartidos

Para los familiares y amigos de los afectados:

  • Escucharlos detenidamente y acompañarlos.
  • Promover ayuda y solidaridad, así como fortalecer vínculos entre familiares y amigos.
  • Proveer información suficiente.
  • Estimularlos a participar en las tareas de la vida cotidiana.
  • Comprender y aceptar el enojo y otros sentimientos de los afectados.
  • No decirles que tienen “suerte de que no les fue peor”. Las personas traumatizadas no encuentran consuelo en esas frases. En cambio, se puede expresar que lamenta lo sucedido y que lo entiende

Finalmente lo más importante es seguir las indicaciones de los profesionales en la salud, ellos son los únicos capacitados para ayudar de manera efectiva a los afectados, tanto a las víctimas como a sus familiares, ya que en situaciones de este tipo una vez llegada la calma se debe mantener el orden para asi poder seguir la vida cotidiana corrigiendo de forma particular y colectiva a la población directa e indirectamente afectada.

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